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13 Ago 2019(06:33:49)




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En México hoy en día el sobrepeso y la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública, adquiriendo la categoría de epidemia. Uno de los sectores de la población que se ha visto mayormente afectado en los últimos años por esta problemática es el juvenil. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT MC) 2016 revela que el 36.3% de jóvenes de entre 12 y 19 años de edad cursan con problemas de sobrepeso u obesidad, mientras que a partir de los 20 años el porcentaje alcanza el 73% de la población mexicana.

Una de las comorbilidades más importantes que puede desencadenar esta condición y que de la misma manera se encuentra en aumento en la población juvenil, son los problemas cardiovasculares. Cada vez son más frecuentes los casos de infartos en jóvenes menores de 35 años.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, conmemorado el 12 de agosto, el Dr. Alberto Rubio Guerra, Médico Internista y Miembro del Movimiento Nacional Ciencia en Obesidad, hace un llamado a los jóvenes para generar un cambio en su estilo de vida:



“Es imperativo que las nuevas generaciones retomen hábitos encaminados a un estilo de vida más saludable. Las generaciones pasadas consumían en su mayoría comida hecha en casa y salían al parque a jugar, en la actualidad un número importante de jóvenes se entretienen sentados frente a una pantalla, comiendo productos saturados en grasas y azúcares refinados. Esto tiene como consecuencia una condición de sobrepeso que a la larga lo más probable es que desencadene algún padecimiento cardiovascular y por supuesto aumente el riesgo de infarto”.



Uno de los padecimientos cardiovasculares asociados al sobrepeso y la obesidad que se desarrolla con mayor frecuencia es la hipertensión arterial. En la población mexicana se tiene el dato de que un adulto joven con una cintura menor a 80cm de diámetro no tiene riesgo de presentar hipertensión. Por el contrario, en jovencitos a partir de los 12 años que presentan sobrepeso, el 30% de ellos son hipertensos.

“Es importante mencionar que, si bien es cierto que el desarrollo de hipertensión arterial en un joven con sobrepeso implica un riesgo latente hacia un infarto, también lo es que la propia condición de sobrepeso es un riesgo por sí misma. Por lo que un paciente con estas dos condiciones, una a causa de la otra, tiene una doble probabilidad de que su corazón se infarte. Esto sucede debido a que la grasa, sobre todo la proveniente de las vísceras, es metabólicamente muy activa y libera una serie de sustancias que en exceso favorecen la inflamación, la enfermedad cardiovascular y el daño renal”, indica el Dr. Rubio.

Es por ello que en este Día Internacional de la Juventud, hablar de este tema se convierte en una prioridad, así como el buscar generar un trabajo conjunto entre médicos y pacientes para hacerle frente a esta situación. Y en ese sentido, Rubio Guerra señala las siguientes recomendaciones:

Realizar actividad física por lo menos de 15 a 20 minutos diarios. No es necesario que sea intensiva, pero sí continua.

Reducir el consumo de grasas saturadas, comidas procesadas y bebidas azucaradas.

Reducir hasta evitar el consumo del cigarro. Al fumar se genera un daño lento y continuo que implica otro factor de riesgo para sufrir un infarto prematuro.

Aumentar el consumo de alimentos naturales, de frutas y verduras. Fomentar los buenos hábitos alimenticios desde etapas tempranas preparando almuerzos escolares saludables.

En esta misma línea, impulsar a los niños y jóvenes a realizar actividades al aire libre y practicar algún deporte.

Unir esfuerzos y trabajar en equipo entre médicos y profesionales de la salud. Sin importar el área a la que pertenezcan y el motivo por el que el paciente acuda a cada uno, es muy importante pesarlo y medirlo y si se detectan problemas de sobrepeso u obesidad, es necesario comunicárselo y brindarle orientación sobre el especialista a al que debe acudir.

Recibir una atención integral en respuesta al diagnóstico de sobrepeso u obesidad. Es muy importante que un paciente al que se le detecta esta condición tenga un tratamiento multidisciplinario con todas las áreas de la salud competentes, como un médico internista, un bariatra, un nutriólogo, un psicólogo y demás profesionales, dependiendo el caso.

Recibir un tratamiento personalizado y participativo. Ningún caso es igual que otro, así que una atención personalizada en la que el paciente participe de las decisiones que se tomen y se empodere de su padecimiento y tratamiento, será mucho más exitosa.

Para concluir el Dr. Alberto Rubio menciona que también es importante recordar que el sobrepeso y la obesidad no sólo generan complicaciones cardiovasculares, si no que hay muchas otras comorbilidades graves como problemas de vesícula, de riñón, respiratorios, gota e incluso algunos tipos de cáncer, asociados a este padecimiento, por lo que la prevención siempre será el mejor camino.

Fuente:
cronica.com.mx
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