Author
Gastón Monge EnLíneaDIRECTA

Date
11 Ago 2019(15:59:12)


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-Negocios se van y otros llegan pero este negocio permanece al paso del tiempo.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Desde hace 43 años, Eligio Obeso, propietario de la Óptica Central, ubicada sobre la avenida Guerrero, ha visto cómo en esas cuatro décadas muchos negocios han desaparecido mientras otros se establecen y otros más cierran por diversas causas, pero siempre fiel a su profesión de optometrista, soporta los embates de las crisis, la que dice con optimismo “ya pasará y vendrán tiempos mejores”.

Cuando se estableció en la ciudad en 1976, luego de recibir el título en la Escuela Superior de Medicina en la carrera de opmetría, en la ciudad solo había tres ópticas y Obeso veía con optimismo un futuro brillante.

Las otras ópticas eran la Lido, la Óptica Médica y otra que escapa a su memoria, pero todas eran exitosas en aquel año de 1976, porque había clientes para todas y no había competencia, y aunque la población era poca, para Eligio era una gran oportunidad ejercer su carrera.

“Me inicié en la Óptica Laredo, y en ese entonces abrí la Óptica Cristal y la Óptica Obeso, pero ésta siempre ha estado establecida aquí en este lugar, cuando se fundó, y a partir de ahí me quedé aquí porque dicen que el que a dos amos sirve, con alguno queda mal”, expresa sonriente en el interior de su negocio, mientras algunos clientes esperan una consulta.

A sus 65 años de edad, dice Obseso que lo que deja su negocio es suficiente para mantenerse, aunque reconoce que siempre estará al frente de este negocio, uno de los más antiguos que aún permanecen abiertos en el centro de la ciudad.

“He tenido altas y bajas como en todo negocio, pero el detalle es porqué continúo aquí. Es lo único que sé hacer, y creo que lo hago bien”, expresa sonriente y muy optimista, mientras mira discretamente a su clientela que de manera paciente escucha la entrevista.

Un auge muy corto

Pero Eligio Obeso recuerda cuando estaba la base aérea en Laredo, Texas, algo que alentó a los comercios del centro de la ciudad y que los hizo crecer por tanto turista que arribaba desde la vecina ciudad estadounidense; recuerda que los puentes internacionales estaban llenos de turistas extranjeros que los
fines de semana abarrotaban los comercios, a diferencia de lo que ocurre, que es al revés.

“En aquel tiempo el turismo representaba un 80 por ciento para mí, y la clientela local solo el 20 por ciento; allá por los años 1978 y 1980, pero pronto vino una recesión. Había muchos negocios que eran algo que atraía mucho turismo, y nos cobijamos del turismo”, recuerda con nostalgia.

Y es de acuerdo a Obeso, aquí las cosas son más económicas que en Estados Unidos cuando se trata de servicios médicos, dentistas y de ópticas, razón por la que menciona que a pesar de las dificultades que existan en la ciudad, algunos turistas siguen visitando estos lugares, pero solo en el centro de la ciudad, lo que activa la economía de algunos restaurantes y negocios aledaños.

Dice que a pesar de que ahora el 20 por ciento de los visitantes son extranjeros, la gente sigue visitando el centro, lo que a su juicio hace más difícil que los negocios sobrevivan y aguanten con tan pocas ventas, pero lo justifica al decir que no saber hacer otra cosa, su preocupación es mantener activo su negocio.

Pero no todo fue boyante para su negocio. Recuerda que su peor época fue cuando José López Portillo era presidente de la República, y dice que la devaluación del peso se resintió con fuerza en los negocios de la ciudad, “y yo lo resentí mucho, pero nunca pensé en cerrar, sino en dejar que mis hijos continuarán con esta tradición, porque me ha costado demasiado mantenerme en este lugar como para cerrarlo”, señala.

Mientras se desarrolla la entrevista, algunos clientes ingresan a la óptica para recoger sus lentes, para mirar los precios o para una consulta y revisión, y se notó mucho movimiento, lo que confirma la versión de Obeso, de que el esfuerzo y el trabajo siempre rinden fruto.

Cuando ya no pueda trabajar, menciona que uno de sus hijos se especializará en oftalmología, por lo que hará cambios importantes en el negocio pero sin cerrarlo y seguir como Óptica Central.

Eligio Obeso fue directivo de la Cámara de Comercio, y en ese momento de auge el giro de ópticas creció mucho hasta llegar a contarse hasta 30, pero la mayoría cerró porque dice que se fueron cuando llegó la recesión de los años 80’s, “y aquí he aguantado todo y no me quejo porque no me equivoqué al haber tomado esta profesión”, explica orgulloso mientras a su espalda cuelgan de las paredes decenas de
reconocimientos y títulos que avalan su trabajo.

Fue secretario, tesorero, vicepresidente y otros, menos presidente de la Cámara de Comercio, y en ese momento había unos tres mil afiliados, ya que era una obligación afiliarse, no como ahora que es opcional, y por eso solo se cuentan cerca de mil que pertenecen a la Cámara de Comercio local.

Algunos datos indican que en el centro de la ciudad hay cerca de mil negocios o locales, pero de ellos poco más de 200 están abiertos y funcionando a medias, y la mayoría cerró debido a la falta de turistas, algo que ocurre desde el 2010 a la fecha, cuando la crisis y la inseguridad se tomaron de la mano.

Los negocios que más han resentido la crisis de la que habla Eligio Obeso son los de artesanías y los bares en dicho sector, y como ejemplo está que de dos mil 500 bares y cantinas registrados ante la Oficina Fiscal del Estado en ese año, en el 2014 había solo 990, cantidad similar a la que tiene en estos momentos dicha dependencia estatal.

“La inseguridad es el pan nuestro de cada día, y a raíz de ello ha bajado todo lo demás, como inversionistas que se fueron, gente que se fue de la ciudad y dejó mucha vivienda abandonada, pero ello implica que no estamos como debemos estar”, opina al final de la entrevista.

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